Tríptico florentino

I

 

Húmeda la habitación

helada como el miedo y sin las necesarias puertas

Cuarto de hotel perdido

en una ciudad a la que doy la espalda

 

Padre madre hermano dónde

en que rincón de otro país lleno de infancia

ignoran el acero de esta hora

 

Llueve en Florencia y en el cerco de mis manos

caen mis pasos por las calles suburbanas

Aquí no hay quattrocento ni río

ni Dante encuentra a Beatrice en esta esquina

Solo acequias y soledad se entrecruzan

 

 

 

II

 

El esqueleto de un árbol

señala la herida del invierno

He dejado el claustro recostado en la colina

con su paz artificial y corredores lustrosos

Busco la memoria de esta ciudad

desvanecida tras la niebla

 

Via Ricasoli regada de excrementos

y ni siquiera un ladrido

perfora los altos muros

 

La tarde baja hacia el Duomo

con esmerado sigilo

 

 

 

III

 

Las palomas desatan sus alas de tormenta

me esquivan con menuda prisa

Traspaso la puerta del Paraíso

en recogido desafío

Sólo aquí el tiempo detenido

en la castaña quietud de los callejones

Y en los cafés las voces encerradas

 

Nada más que esta perfecta esfera

 

No hay recuerdo que agobie

ni mañana que amenace

Su recinto me resguarda del transcurso

 

Asomada al Arno inmóvil

veo el perfil de piedra volcado

en el fango de las aguas

 

 

 (de Cabo de las tormentas)

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