Las personas creen en la sabiduría

A los cuarenta estoy con un palmo de nariz.   

Me apena haber leído tanto  y no haber consumado   
el placer. Regenta de mi cuerpo, de esta piel

bajo la que fluye el aceite.  

 

Nada a mi alrededor, sólo una hija tierna   

–benignos otoños–

 

Finjo lo que no sé, soy una actriz, mi trabajo   
es perverso. He amado menos de lo que supe amar,   
en las tardes es el silencio; de noche, el silencio   
y el sueño.   

 

(de Todo orgullo humea la noche)

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