Fazer te lo he mirar

Esperemos que la noche empiece

a sacarnos los ojos en lentos picotazos

y tendámonos, amado, sin temores

pues nada nos hará dejar esta dulce prueba

de ser ciegos, amado, para todo

lo que no sean las manos nuestras y las bocas

porque las bocas nuestras y las manos

son harta luz.

 

  (de Piel alzada)

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