El nido codiciado

Es el buen mudar irse a otro mundo

en donde arda la llama del amor,

qué locura sería no buscar

la mínima señal del punto aquel

como una estrella en la noche oscura,

que el caudal de su luz es generosa

con quien buscar el lugar con gran porfía

para marcharse allí como si fuera

el altísimo reino anticipado,

pues la línea del horizonte escarba

con las filudas garras de un dragón,

que en pajarillo cambia de repente

al encontrar el nido codiciado,

en cuyo seno basta para siempre

un par de migas y una leve paja.

 

 (de El buen mudar)

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