El inaudito canto de los Huacatay (fragmento)

Nuestros padres murieron asesinados,

Los pocos que quedaron

Sobrevivieron machacados,

Sembrados en la tierra

O fundidos con los minerales en los grandes hornos

Para satisfacerla avaricia de sus asesinos.

¿Que nuestros padres perdieron sus batallas

Y más nunca volvieron a levantar cabeza?

Eso no es verdad, muchos sobrevivieron,

A cancha y coca, pero sobrevivieron.

 

Ellos siguieron deslomándose, alimentándose con desperdicios,

Pero aun así continuaron sus combates

Sosteniendo sobre sus hombros las montañas,

Sosteniendo una guerra cruel y silenciosa,

Una guerra que ahora solo ellos, nuestros padres,

Están comenzando a ganar desde sus tumbas.

 

Porque a pesar de las matanzas,

Porque a pesar de las traiciones e imposturas,

Noche tras noche nuestros padres

Amaron y soñaron y engendraron hijos,

Y los hijos de esos hijos

Amaron y soñaron y siguieron engendrando

Verdaderas generaciones de artistas y de héroes.

 

Ahora nuestras grandes muchedumbres se desbordan,

Cada día es más difícil contenerlas

E imposible asesinadas a todas juntas.

Por 1o menos ahora nuestros antiguos asesinos

Ya no duermen tranquilos, ya no matan tranquilos,

Como antaño mataban y masacraban a nuestros padres

Y a los padres de nuestros padres.

 

 

(de El inaudito canto de los Huacatay, incluido en Memoria de mi desnudez)

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