De cal y de arena

Quiénes poseídos escriben versos; los que creían en las virtudes, en el espanto, en el engaño; quiénes los depositarios de ese don, de esa maravilla, vocación, talento, bondadoso espíritu; místicos viciosos, truhanes, explotadores de indios, traficantes de negros, de minerales, de alcohol, acaso un europeo capaz de emocionarse con la pluma y el fusil; los que creían en la igualdad de los hombres, en el encuentro de la sangre, cielo intenso, en las noches, en el poder de los instintos, de la lucidez, en la enfermedad pavorosa de los cuerpos; los vividores, los ebrios, los ladrones, los ateos, sensibilidad que invade la vista y el tacto, aguas que lavan el dolor, angustias sin vergüenza; los vergonzosos, los banqueros, los que se enriquecieron con las guerras, con el comercio, creencias, aspiraciones; los negociantes de la conciencia, los políticos, los curas, las familias...

 

Antiguo enigma; los que crean en la justicia y en el castigo, en los códigos y las leyes del hombre, en la vigencia de la horca, el patíbulo, que no crean en los funcionamientos de los versos...

 

 

 

(de Rastro de caracol )

 

Comentarios: