Amanuense

Ya descuajaringándome, ya hipando 

hasta las cachas de cansado ya, 

inmensos montes todo el día alzando 

de acá para acullá de bofes voy, 

fuera cien mil palmos con mi lengua, 

cayéndome a pedazos tal mis padres, 

aunque en verdad yo por mi seso raso, 

y aun por lonjas y levas y mandones, 

que a la zaga me van dejando estable, 

ya a más hasta el gollete no poder, 

al pie de mis hijuelas avergonzado, 

cual un pobre amanuense del Perú.

 

 

 (de El pie sobre el cuello)

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